Las lagunas y la televisión

Piscinas, parque acuático, toallas, barbacoas… Los medios de comunicación han hecho un flaco favor a la hora de presentar un parque natural frágil.

“Comando Actualidad”, TVE. YouTube.

Tenemos las formaciones tobáceas más impresionantes del país (y de Europa), una fauna y flora riquísimas, largos paseos solitarios y tranquilos, manantiales, veredas y bosques… Pero un reportaje de la televisión pública nos muestra cómo una familia (en bañador) se prepara una barbacoa, cómo otra intenta montar (con poco éxito) una tienda de campaña, cómo un grupo de jóvenes (que reconocen que lo que más les ha gustado es que sale “muy baratito”) traen la comida de casa (incluido el hielo, porque “¡es que aquí te cobran…!”) ¿Estamos en un parque natural o en Benidorm? La imagen que la televisión enseña de las Lagunas de Ruidera dista mucho de la que intentan promover los expertos: turismo de calidad.

Por culpa de esta concepción de un turismo barato se ignora la riqueza natural, histórica y cultural de la zona. Pocos sabrán al volver a casa qué es un batán, una motilla o un travertino. Pocos sabrán nombrar en qué laguna se han bañando (o por qué se llama así), un plato típico de la zona (tampoco es tan fácil encontrarlo entre paellas y churrascos) ni una sola especie típica (flora o fauna). Un turismo inculto siempre es un turismo de mala calidad. Y eso perjudica tanto al entorno como a la economía local. Alberto Plaza Grueso publicó en 2019 un estudio (Análisis de riesgos naturales en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Universidad de Alicante. Máster en planificación de riesgos naturales) en el que advertía que “el turismo se puede vincular estrechamente al riesgo en este entorno ya que dicha actividad ha transformado el territorio de una manera notoria. (…) Este fenómeno podría explicarse mediante la concepción de esta área por buena parte de los turistas (…). Un alto porcentaje (…) tiene una visión de este entorno más cercana a una playa de interior que a un ENP [espacio natural protegido]”.

Dicha concepción ha sido alentada por cuantas administraciones tuvieron que ordenar un turismo ya de por sí masificado en verano. Tampoco ayudaron los medios de comunicación, que cada verano se empeñan en mostrar los “encantos” de Ruidera y sus lagunas a base de enseñar bañistas, barbacoas y bronceadores. Tanto la televisión autonómica (CMM) como las nacionales (incluyendo la televisión pública, TVE) han emitido prácticamente cada verano reportajes en los que exclusiva o mayoritariamente se muestran las lagunas poco más que como “piscinas para el verano”

Un reportaje de “Comando actualidad” se abrió en 2013 con la reportera preguntando a varios usuarios de un camping por sus viandas (“Todo comprado en casa”), viendo cómo hacen una barbacoa, enseñando cómo se monta una tienda de campaña y asegurando que van a Ruidera “porque es baratito”. Más adelante se blanquean los aspectos negativos del urbanismo descontrolando cuando se entrevista a una propietaria que tiene su chalé a sólo unos metros de una cascada (“¡Increíble qué vista tiene usted a la puerta! ¡Esto es una cascada para usted!” Entre risas, ella contesta: “Sí, yo me mojo ahí los pies”). No tardan en aparecer playas privadas (4 euros por bañarse en un río declarado oficialmente público) ante cuya orilla (infestada de bañistas, toallas y toboganes) la reportera hace la típica comparación: “¡Pero esto es como la playa”. A lo que los usuarios contestan con una aceptación para ellos lógica: “¡Claro!” Y así, el concepto de lagunas-piscinas se perpetúa.

El objetivo de estos reportajes (nada científicos, sino divulgativos) es llegar a una amplia audiencia, así que los erróneos conceptos en ellos expuestos se sedimentan en el imaginario de la sociedad y el daño es prácticamente irreversible. La sociedad hace una identificación rápida: Lagunas de Ruidera = baño para el verano. Y se olvidan de ellas el resto del año. Flaco favor.

“El visitante no es consciente del entorno en el que se encuentra”, aseguran los expertos.

Para Alberto Plaza, todo esto contribuye claramente a que la mayoría de los turistas tengan “una visión de este entorno más cercana a una playa de interior. Esto favorece (…) que el visitante medio no sea plenamente consciente del entorno en el que se encuentra (…), de su impacto en el medio y de las posibles consecuencias negativas de sus acciones.”

Informativos CMM.

No ayuda tampoco que, año tras año, la televisión autonómica (CMM) arranque cada temporada veraniega con el mismo axioma: lagunas=piscinas. Olvidadas durante el resto del año, cuando llega el buen tiempo no tardan en promocionar “un buen baño simplemente”. Una frase que lo dice todo: “un buen baño simplemente.” Desde luego, no es delito promocionar las lagunas en esta época. Pero cuando más del 90 % del turismo llega precisamente en verano y los expertos se han dejado los estudios y las fuerzas advirtiendo que hay que repartir la afluencia de visitas al resto del año (tanto para conservar el entorno como para garantizar la economía local), empeñarse en unir las lagunas con el baño barato es una temeridad. Simplemente no hace falta; de hecho, casi todos los reportajes (emitidos al inicio de la temporada) arrancan con frases como “lleno total”, “completo” o “a rebosar”. No es necesaria, desde el punto de vista empresarial, tanta publicidad y promoción. Es un concepto manido y asentado. Lo que hay que hacer es lo contrario: animar al turista a que vaya en otoño, invierno y primavera para descubrir sus verdaderos valores ecológicos, paisajísticos, arqueológicos, históricos, gastronómicos y naturales. De esa manera se garantizaría una economía local sostenible durante todo el año, sería menos dependiente y podría aguantar mejor cualquier imprevisto. Es una apuesta por evitar que Ruidera se despueble. Es comprometerse (de verdad) por su futuro.

En vez de eso, se emiten reportajes tan fatuos, vacíos, banales y chabacanos como el que reproducimos íntegra y textualmente aquí de la televisión pública en 2015:

“Con estas temperaturas apetece salir corriendo desde [nombra las procedencias de varios bañistas] directamente al agua. Estrenando verano en las lagunas de Ruidera. Porque ya apetecía enseñar el bikini, colocar bien la toalla y disfrutar del sol, sin olvidarnos de un buen chapuzón en agua fría. Por eso hay que empezar por las piernas, un poco más arriba de las piernas hasta conseguir meter el cuerpo entero, y flotar plácidamente entre patos o a chorro, porque tras el baño hay recompensa [se alude a las fiambreras y barbacoas de los turistas]. Venir a este oasis en medio de Castilla-La Mancha que engancha. También [¿también?], en verano.”

Informativos de CMM, 23 de junio de 2015.

Desde luego que con las temperaturas altas apetece un chapuzón, y las lagunas siempre fueron aprovechados por los humanos para tal fin. Pero siempre se hizo entre juncos y espadañas, de forma natural. Transformar el entorno para asemejarlo a una playa masificada ha sido un error desde hace décadas. Ruidera tenía su propio encanto que los lugareños sabían apreciar. El modelo actual no guarda ninguna relación con la tradición local ni con la conservación de sus valores. Y la televisión debería percatarse de ello.

Afortunadamente, cada vez se realizan y emiten reportajes más ecológicos fuera de la temporada estival, ahondando en la fauna, la flora, los paisajes tranquilos, las rutas naturales, el senderismo y otras actividades más culturales e inocuas. Desgraciadamente, esos reportajes más científicos se emiten en programas, horarios y cadenas minoritarias (La 2), mientras que los reportajes más fatuos y banales lo hacen en los programas de más audiencia. Los expertos y científicos han advertido durante años que, para garantizar el futuro de Ruidera, hay que reconvertir el turismo y espaciarlo al resto del año, por lo que no estaría de más que estos reportajes cambien su guión y apuesten por los grandes atractivos que ofrece Ruidera mucho más allá que mojarse el culo y quemarse la piel.


Héctor Campos, escritor y fotógrafo