El ojo de Valebruno

Uno de los manantiales subacuáticos de las lagunas de Ruidera es un gran ojo que se asoma a la laguna Santos Morcillo. Cuando el nivel baja podemos apreciarlo mejor. Está en el sector meridional, junto al camino de la orilla opuesta a la carretera, entre blancas arenas.

Vista satelital del ojo. Obsérvese la estela que deja el agua al manar hacia la laguna.
Imagen tomada de Google Earth.

Según apunta Salvador Jiménez (“El río que pasa por mi pueblo”, Ediciones Perea, 1994), en épocas de crecidas arroja hasta diez litros de agua por segundo. La procedencia de dicha agua no está completamente determinada, pero datos del CDEX (“Centro de estudios y experimentación de obras públicas”) de 1997 arrojan la posibilidad de que lleguen desde la laguna Sampedra (unos cinco kilómetros aguas arriba). El ojo mide (aproximadamente) unos veinte metros de diámetro, con unos trescientos metros cuadrados de superficie (medidas propias tomadas de imágenes satelitales).

La laguna Santos Morcillo con el ojo sumergido en primer plano.

¿Qué es un ojo?
El agua de lluvia puede volver a la atmósfera por evaporación o fluir en superficie. Si los materiales de superficie son impermeables, casi toda el agua fluirá superficialmente (ríos, torrentes, etc.). Pero si son permeables, una parte se infiltrará en el subsuelo hasta volver a aflorar superficialmente a través de manantiales. Esos manantiales pueden ser de muy diversos tipos: surgencia, manadero, alfaguara, venero… Depende de cómo el agua vuelva a la superficie hay tres tipos identificados: puntuales (fracturas de rocas o cavidades consolidadas), difusos (conjunto de salidas en un terreno más amplio) u ocultos (en los cauces de ríos o humedales). Cuando se producen en los humedales, se denominan “ojos”. Así, pues, un “ojo” es una manantial que surge en zonas hundidas, cuando la superficie de un terreno corta el nivel freático del acuífero y surge un manantial subacuático.
En el caso de Ruidera, las lagunas se asientan sobre fondos de capas de sedimentos tobáceos y calcilutíticos (roca carbonática con granos menores de 62 micras). Los ojos o manantiales subterráneos son aportaciones capaces de salvar kársticamente y en profundidad las barreras que las cierran. Este ojo de Ruidera queda al descubierto en épocas de sequía, cuando el nivel de la laguna baja varios metros y podemos apreciar el ojo como una depresión en el terreno de la orilla.

El Ojo de Valebruno es la mancha oscura sobre la blanca orilla en esta imagen en época de sequía de 1956-1957 (Vuelo fotogramétrico 1956-1957 Americano Serie B).

Otros ojos de la región
Aunque actualmente se tiene por el nacimiento del Río Azuer la fuente Blanca (Villahermosa), el gobernador de la Orden de Santiago en el Campo de Montiel (Fernando de Cañas) lo identificaba como el “Ojo Lobero” en una descripción de 1773. Más tarde se incorporó el “Ojo Quemado” (La Vanguardia, 18 de junio de 1954). La región está salpicada de otros ojos, como el “Ojo Salobre” (nacimiento del Río Carrizosa, Alhambra), los ojos del Jabalón (Montiel), ojos de la Torre (resurgimiento del río Záncara, en Socuéllamos) o los archifamosos ojos del Guadiana (Daimiel).

Conexión telúrica
Si hoy ver manar agua de las mismas entrañas de la tierra siempre tiene algo de hipnótico, más aún lo era antaño. No es de extrañar que los ojos fueran relacionados con fuerzas telúricas (telurismo es -según el DRAE- la influencia del suelo de una comarca con sus habitantes), y se les atribuyeran poderes mágicos (Cirlot, 1969). El término “ojo” sólo se usa cuando se presenta una clara relación con el nivel freático subterráneo (es decir: no es un encharcamiento, sino un surgimiento de agua). Un ojo, pues, debe ser un surgimiento vertical en un suelo preminentemente horizontal, con contornos claramente redondos u ovalados. Estas características, junto con el desconocimiento (o interpretación anticuada) de la hidrografía, hacía pensar que eran “ojos del mar” (González Bernáldez, 1992) asomándose tierra adentro.

La verdadera magia de Ruidera
El poco conocido “Ojo de Valebruno” en Ruidera es, en cualquier caso, uno de los mejores ejemplos de la magia oculta de las lagunas de Ruidera: un complejo entramado de emisarios, ríos, torrentes, cuevas y demás elementos que transportan el agua de laguna en laguna, tanto superficial como subterráneamente.


Héctor Campos, escritor y fotógrafo.